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Mi viaje a ninguna parte

Una escritora maldita, gran amiga mía, me regaló una bicicleta estática. Pensó que yo podría sacarle provecho al invento cuando estaba a punto de tirarlo a la basura, decepcionada al no adelgazar ni un solo gramo. De este modo, se ha instalado una nueva rutina en mi vida. Lo primero que hago cada mañana es pedalear sobre la estática. Así no hay peligro. Ni emoción. No volveré a caer de bruces sin casco, como las primeras veces. El ejercicio matutino estimula mis recuerdos asociados a la bici.

Un día me encontré con un grupo de ciclistas que protestaban desnudos. Algunos se tapaban la cara con mascarillas o narices de payaso. Vivo en una ciudad demasiado pequeña para que uno se sienta anónimo sin disfraz. Los peatones más curiosos contemplaban atónitos el espectáculo. Se preguntaban por qué los ciclistas estaban desnudos, mientras les hacían fotos con el móvil. El porqué de la protesta no importaba: el rollo ecológico, los carriles bici… Los ciclistas españoles encabezan el ranking europeo de muertes en la carretera. Desnudos frente al tráfico. Y hay quien se escandaliza, mientras cuelga las fotos en Twitter. Todavía no se han curado de espanto, ahora que nos hemos quedado todos en pelotas.

Pienso en ello mientras monto en mi bici sin ruedas. El regalo salvado de las llamas ha traído consigo nuevas necesidades. Cada vez me levanto más temprano, para que me dé tiempo a hacer un par de kilómetros falsos. No hay forma de saber la cifra exacta: el cuentakilómetros de mi bici no funciona. Puede que de este modo sea mejor. Prefiero no saber la distancia que nunca podré recorrer. Cuando jadeo sobre el sillín, me siento como una rata que hace girar la noria dentro de su jaula. Un ingenuo intento de huida que no tiene fin. Mis piernas generan un movimiento continuo que guía mi viaje a ninguna aparte. Inútil esfuerzo para una cobaya que no encontrará recompensa al llegar a la meta. Pedaleo para olvidar que estoy anclado en el suelo.

Cuando lea esto, tal vez usted piense que no procede quedarse en casa con la que está cayendo. Y no niego que tenga razón. Si algo sobra hoy, son motivos para protestar. Es hora de dejar la vergüenza y el miedo a un lado. Debería salir y plantarme en medio de la calle con mi bicicleta estática.

                                                                                                                                                                  @JJBors

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Acerca de JJB

Juan José Bors, realizador de audiovisuales y periodista.

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